Confessions of a Shopaholic
Defintivamente comprar ropa
NO es lo mio; locales con reggaetón
a todo lo que da -¡Un miércoles a las siete de la tarde! ¿En qué cabeza cabe?-, vendedoras extremadamente
pelotudas, probadores increíblemente
pequeños con trabas
que no funcionan, y por sobre todas las cosas, y en esto hago especial énfasis...
Ropa para gente anoréxica del orto que mide un metro cuarenta.
No puede ser, definitivamente no puede ser. El talle más grande gracias que le entre a mi hermana, y no sólo eso, sino que los que sí eran más grandes eran
ho-rren-dos. No, no, no,
NO.
Saldría sólo a prenderlos fuego a todos, de igual manera la gente que trabaja ahí no tiene demasiado futuro.
Cúrtanse, cójanse, váyanse a la re putísima madre que los re mil parió.
Me fastidia.